“Ladrillos de colores” salvará la casa de Cursillos de Cristiandad de Sevilla

 

 

 

 

 

Una campaña titulada «Ladrillos de colores» servirá para poner en marcha la rehabilitación integral de la Casa de Cursillos de la Cristiandad, que se ubica en el complejo de los Sagrados Corazones de San Juan de Aznalfarache, y cuyo uso, además de su tradicional empleo por la Archidiócesis, se ampliará al de hospedería, abriendo el abanico no sólo a actos puramente relacionados con la Iglesia, sino al turismo religioso y de eventos.

Tanto el proyecto de recuperación de las estancias del inmueble como la campaña fueron presentados ayer en un acto celebrado en la Fundación Cruzcampo, que estuvo presidido por el arzobispo, monseñor Juan José Asenjo, y que contó con las intervenciones de Ignacio Montaño, que hizo un recorrido por la historia del Movimiento de Cursillos de la Cristiandad, y con la del presidente del mismo en Sevilla, Fernando Parra.

Cien ladrillos

Un centenar de ladrillos de colores estaban allí dispuestos junto a folletos informativos del proyecto para que los participantes en el acto pudieran optar a unirse en la colaboración con esta iniciativa que, además de mantener para la Iglesia la sede de los Cursillos, pondrá en el mercado hostelero 54 plazas en 29 habitaciones entre individuales y dobles y una para minusválidos, en un entorno tranquilo, propio para retiros espirituales, proclive a la meditación y al recogimiento, cuestiones que no pueden olvidarse, dadas las características religiosas del Cerro de los Sagrados Corazones. «No será un hotel al uso», recalcó Parra, incidiendo en el carácter que marca el lugar, que incluye para el culto la Capilla del Perdón, y que tiene un gran de salón de actos anexo.

«Este proyecto es obra de Dios. Un proyecto que surge no sólo de la fe en Dios, sino de la fe en los hombres. Pero para lleva a cabo la obra necesitamos “albañiles” como los que estáis aquí que quieran poner ladrillos», dijo Fernando Parra en su presentación. «Con ese ladrillo estamos poniendo en marcha una iniciativa no sólo para rehabilitar un edificio, sino para crear puestos de trabajo, primero en la construcción y luego en el uso del inmueble durante todo el año como hospedería y centro de encuentros y eventos», resaltó. Porque el proyecto mira al turismo religioso y de peregrinaciones, a las excursiones escolares, a las celebraciones religiosas y sacramentales, como bodas, primeras comuniones o bautizos, a las que se añade la posibilidad de celebraciones de actos comunitarios de hermandades y cofradías, así como de jornadas y congresos, que se celebrarían en el salón de actos que forma parte del conjunto.

Actos civiles

No obstante, en fases posteriores del desarrollo del uso del edificio, se contemplan los actos y celebraciones civiles, como ser salón de congresos, centro cultural y expositivo, de cursos y talleres, e incluso ser centro diurno de acogida de mayores.

El edificio, proyectado en 1945, se adaptó a convento de clausura —de la Visitación de las Salesas— y desde 1961 fue cedido al Movimiento de Cursillos de la Cristiandad, que lo ha usado exclusivamente hasta el momento, al que ha llegado con grandes deterioros y falta de funcionalidad.

Se ofertarán 29 habitaciones con 54 plazas individuales y dobles

Aunque todo el conjunto tiene una superficie construida de más de 1.700 metros cuadrados, en la fase que se emprenderá probablemente a fines de este año se reformará la zona de residencia, es decir, la dedicada a la residencia temporal de cursillo y hospedería. La segunda fase, según explicó Parra, se dirigirá a recuperar el gran salón de actos, en el que podrán celebrarse congresos, reuniones y eventos variados.

El presidente de los Cursillos recordó que fue el propio arzobispo, monseñor Asenjo, el que «al visitar la casa por primera vez, se llevó las manos a la cabeza. “Esto está muy mal —dijo—. Hay que hacer algo”, Él ha sido, en gran medida, el culpable de que esta aventura se haya puesto en marcha. Él nos ha apoyado y alentado desde el principio y prueba de ello es su presencia esta tarde entre nosotros».

Por su parte, el prelado, afirmó que la Archidiócesis «necesita más que nunca al Movimientos de Cursillos para evangelizar los ambientes, siendo fermento evangélito en vuestra vida familiar y profesional, en el barrio y en el tiempo libre». Monseñor Asenjo manifestó públicamente su apoyo y el del obispo auxiliar «a esta espléndida obra de la Igleisa, que necesita una sede a la altura de los tiempos, para poder crecer y multiplicar el número de Cursillos, que tanto bien hacen».

 

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