“DOCE NOMBRES ANTE EL CONGRESO EUCARISTICO INTERNACIONAL”, artículo de Mons. Ángel Rubio, Obispo del MCC España

 

 

 

 

 

1) Cena del Señor: La Eucaristía recoge, recuerda y actualiza aquellas comidas que Jesús celebraba con sus discípulos en Galilea, durante su vida: las comidas de reconciliación con los pecadores y publícanos, el repartir del pan con los hambrientos una vez multiplicados, las cenas pascuales celebradas en su vida terrena, la última cena de despedida antes de morir y los banquetes entorno a su persona ya glorificada.

2) Fracción del Pan: Es el primer nombre de la Eucaristía. Fracción del pan entre los judíos era el gesto del padre o de la madre, sin cortarlo y lo repartía a sus hijos para inaugurar la comunidad de mesa. También Jesús en la última cena tomo el pan, y lo partió y se lo dio. Partir el pan es romperlo, símbolo de la Pasión, gesto necesario para su reparto. La “Fracción del Pan” lleva un compromiso de comunicación, servicio y comunión especialmente con los más necesitados.

3) Asamblea Eucarística: Es la reunión de la comunidad cristiana, convocada por Dios o por sus representantes, para escuchar la Palabra del Señor y celebrar sacramentalmente la salvación. La asamblea es el sujeto de la celebración y el principal signo de la Iglesia.

La Asamblea eucarística exige entrar en comunión con lo que se participa y con los participantes. Es participación interna y externa, personal y comunitaria, consciente y activa en la Palabra y en el Sacramento.

4) Memorial: de la Pasión y Resurrección. Litúrgicamente no es un mero recordatorio espiritual de los acontecimientos del pasado, sino proclamación efectiva de la Obra de Salvación de Cristo. El memorial hace presente un acontecimiento del pasado. Aunque ocurriera una vez para siempre al conmemorar litúrgicamente la Pasión de Cristo. Él está presente. La liturgia eucarística es memorial del Señor con palabras y acciones sacramentales.

5) Sacrificio de Cristo: porque es la donación y entrega personal de la acción sacrificial de Cristo. Toda la vida cristiana es servicio y ofrenda. Es una liturgia viva, un “sacrificio espiritual”, en relación con el sacrificio de Cristo que fue la total entrega de su vida para el perdón y la liberación salvadora de la humanidad. Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo, y ésta se hace presente: el sacrificio de Cristo que ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual.

6) Santísimo Sacramento: Los Sacramentos son acciones litúrgicas mediante los cuales la Iglesia la presencia de Dios de un modo más consciente. (Su eficacia viene de Cristo, no de los que los confiere). En el Sacramento de la Eucaristía utilizamos el superlativo porque Dios volcó su amor y su poder divino, ya que si en los otros Sacramentos actúa la fuerza de la Pasión de Cristo que nos salva, en el Sacramento de la Eucaristía se encuentra presente el mismo Señor Jesucristo, autor de la misma gracia.

 

7) Sagrada Comunión: Es el momento de recibir el Pan Consagrado. Entraña comunión de la Palabra de Dios, de la fe, de la Eucaristía, el amor unánime de los hermanos, la solidaridad con los pobres y la comunicación de bienes o los bienes en común. Es participar personalmente en el cuerpo sacramental de Cristo y en su cuerpo místico o Iglesia.

Tiene especial relieve religioso, social y familiar la llamada “primera comunión” de los niños que reciben por primera vez el Sacramento.

8) Santa Misa: Es la expresión popular que hace referencia a la celebración de la Eucaristía. Es sinónimo de la palabra latina missio- Dimisio- “despedida”. El final de la celebración termina con “ite, misa est”, que significa “La misa ha terminado podéis ir en paz”. La Iglesia al terminar la celebración nos envía a proclamar al mundo entero, lo que hemos visto y oído en la celebración.

9) Acción de gracias: Es la traducción del término griego “Eucaristía”, es dar gracias al Dios revelado como Dios de la Alianza, es hacer memoria de sus dones con nosotros y proclamar la fe en el misterio de Cristo. La Iglesia ofrece el sacrificio de la alabanza en acción de gracias por todo lo que Dios ha hecho de bueno, de bello y de justo en la creación y en la humanidad.

10) Cuerpo de Cristo: presente en el pan y en el vino, convertidos en su Cuerpo y en su Sangre en la celebración, prolonga su ofrenda de amor al Padre y su invitación a los hombres a entrar en la comunión con Él, mientras duren las especies sacramentales. Así el Cuerpo de Cristo se guarda en el Sagrario, para ofrecerle el culto de adoración como verdadero Dios y participar en la comunión eucarística también los que no han podido asistir a la celebración especialmente los enfermos.

11) Pan del Cielo: Es el maná que ha bajado del cielo para superar las tentaciones como el pueblo de Dios por el desierto. En el banquete eucarístico recuperamos la fuerza para seguir luchando como el profeta Elías porque “el camino es largo”.

El pan eucarístico es prenda segura de la gloria que tendremos junto al Señor, nos sostiene nuestras fuerzas a lo largo del peregrinar de esta vida, nos hace desear la vida eterna y nos une a la Iglesia del cielo.

12) Sacramento de Amor: La prueba de que Jesús ama a los hombres está en que, cuando tiene que volver al Padre tras su estancia en la tierra, no se resigna a dejar para siempre a los hermanos, y hallará entre las riquezas de su omnipotencia, la fórmula para permanecer marchándose. No será una foto borrosa, un pobre autógrafo, sino el regalo de su presencial real, aunque bajo otra apariencia: porque es un amor que llega hasta la muerte, que llega más allá de la muerte, porque es más fuerte que la muerte. Es una amor que se acerca, que alimenta, que cura, que redime.

 

+ Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia

 

 

Written by 

Deja un comentario