Fiesta de la Conversión de San Pablo del MCC de Córdoba

El día 2 de febrero celebramos en nuestra escuela de Cursillos de Cristiandad el día de la conversión de San Pablo con una Eucaristía presidida por nuestro consiliario D. Manuel Sánchez y concelebrada por nuestro viceconsiliario D. Francisco de Asís Roldan, nuestro asesor D. Manuel Mª Hinojosa y D. Jesús Linares, miembro de nuestra escuela y ahora sacerdote colaborador.

En la introducción, nuestra vicepresidenta Inma Luna nos hacía participes de que no solo celebrábamos la conversión de San Pablo, también lo hacíamos del veinte y cinco aniversario de la ordenación de nuestro consiliario y de los 50 años de la construcción de nuestra casa de San Pablo.

Todos los presentes le dimos gracias a Dios por la disponibilidad y el cariño que “nuestro Manolo Sánchez” nos dispensa en todo momento con su dedicación y atención y nos anima constantemente a seguir animosos en nuestro caminar como miembros del MCC. También, cómo no, recordamos a nuestros predecesores, ya que gracias a ellos y su esfuerzo podemos contar con nuestra casa de San Pablo donde sus muros han sido testigos del encuentro de tantas personas con el Señor.

En la homilía, D. Manuel nos hizo caer en la cuenta de que la conversión de San Pablo nos puede sonar como un hecho espectacular, pero que si miramos la realidad con los ojos de Dios podemos contemplar quizás de una forma no tan estridente, pero sí de unas conversiones similares en muchas personas. Reflexionó sobre la figura de San Pablo, buen judío, celoso de aquello que él creía, una persona de Fe, creyente, pero una centrado en un Dios de la norma, el que había recibido y en el que él había ido creciendo, un Dios de la ley, lo que le lleva a no valorar lo humano. Todos, de algún modo, somos celosos de lo que creemos y conforme vamos cumpliendo años, nos aferramos a nuestras ideas que a veces nos dan seguridad; pero la pregunta sería: ¿en qué lugar queda la persona la mía y la de los demás? El señor se fija en San Pablo por ese celo, por esa valentía y por ese arrojo, por eso cuando San Pablo tiene ese encuentro con Jesús pone al servicio todos estos carismas hasta acabar su vida derramando su sangre por Jesucristo.

Al finalizar la Eucaristía nuestro presidente Francisco Javier Martínez hizo la acción de gracias por todo el bien recibido y obsequio a nuestro consiliario con un Cáliz y una patena de cerámica y un crucifijo de plata como recuerdo de esas bodas de plata de su sacerdocio.

A continuación disfrutamos todos juntos de un ágape donde lo verdaderamente importante fue el rato donde compartimos la vida.

Área de medios-MCC Córdoba

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