La voz del Presidente – Raíces profundas

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Los cinéfilos recordarán aquella clásica película del Oeste, “Shane” de Alan Ladd, Van Heflin y Jean Athur. Por aquí la titularon, no se sabe muy bien porqué, “Raíces profundas”. Y de eso van estas líneas, de raíces profundas y de frutos abundantes. No se si al final se me entrometerá algún vaquero…

Resulta que en los últimos tiempos hemos oído muchas veces que el MCC, en estos momentos, está llamado a crecer, a ir más allá, a fructificar. Fueron las palabras precisas del Papa Francisco en la Ultreya Europea: “Estáis llamados -no habéis elegido antes, no, habéis sido elegidos, habéis sido llamados- a hacer fructificar el carisma que el Señor os ha confiado”. Palabras que ya resonaron en el último Encuentro Nacional de responsables, el ENRE 2013, y que son también música de fondo en el proyecto de trabajo sobre “Ideas Fundamentales 3ª Edición”: el libro, por encima de cualquier otra cosa, tiene que ser una herramienta de crecimiento, un instrumento que nos permita dar más fruto.

Estamos de acuerdo. Es posible dar más fruto. Nuestro carisma, nuestro Movimiento puede hoy dar mucho fruto, porque son muchas las personas necesitadas de luz, de amor, de gracia, vida… Y ese es nuestro fruto, posibilitar la vida que surge del encuentro con el Señor, la vida que se vive en la Igleisa, la vida que se comparte con otros en los ambientes, en el mundo. Hacer fructificar nuestro carisma es llegar a otros, hacer que más hombres y mujeres vivan hoy con más plenitud, con más sentido, con más alegría… Porque han encontrado esa vida nuestros Precursillos, en nuestros Cursillos y Poscursillos.

Pero para dar ese fruto necesitamos raíces profundas. La llamada a dar más fruto es primeramente una llamada a robustecer,  a consolidar, a reforzar nuestras raíces. Lo que significa, antes que nada, ser conscientes de cuáles son esas nuestras raíces: qué es lo que nos sostiene, qué es lo que nos dirige, qué es lo que nos hace crecer…

Esta cuestión “radical” tiene muchos matices, muchos enfoques que considerar. Por una parte, pensando en cada uno de nosotros, en nuestra propia vida. Es una llamada a ir a la raíz de nuestro propio ser, al fundamento de nuestra vida cristiana. A nuestra experiencia personal de Dios, a nuestra opción por los demás y para los demás, a nuestro ser Iglesia y ser, dentro de la Iglesia, evangelizadores en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Pero por otra parte, se podría considerar que nosotros somos raíz del MCC. Cada uno de nosotros en particular y todos juntos en comunidad. Nuestra propia vida, pero sobre todo nuestro ser comunitario, nuestra vida en común constituye la raíz del MCC: la vida de sus grupos, de sus Ultreyas, de sus Escuelas, de sus Secretariados. Esta es la raíz que hay que reforzar, que revitalizar, que profundizar. Desde ahí es de donde hay que partir para llegar a otros, para dar más fruto. Solo una buena raíz permitirá que se produzcan muchos y buenos frutos. Así que esta es la cuestión clave. ¿Cómo es la raíz? Es decir, ¿qué vida hay en nuestro grupos, en nuestras Escuelas, en nuestros Secretariados? ¿quién o qué nos aporta vida? ¿qué necesitamos para poder compartir, transmitir, contagiar esa vida?

Vuelvo a la película. El final es precioso. El jinete (Shane) se va alejando por una largo camino que se pierde en un espectacular horizonte, dejando atrás a un grupo de granjeros con mejores posibilidades de vida… Como en nuestra película. También nosotros tenemos un camino por delante, un magnifico horizonte al que dirigirnos y muchas personas a la que podemos acompañar a una vida más plena… Con raíces profundas.

One thought on “La voz del Presidente – Raíces profundas

  1. Interesante y sobretodo autocrítica personal de quien lo leemos….¿Còmo vivo yo mi vida de Fe y dentro de Cursillos y en mi vida diaria? y a partir de ahí me encanta el final de la película -que por cierto es un “clasicazo”-……¿Dejamos tras un Cursillos un grupo de Cristianos con ganas de crecer en la Fe y afianzados en la Iglesia?, o ¿Dejamos a un grupo de Cristianos boquiabiertos y admirados de lo “grande que se puede ser”, cual si fueramos pistoleros famosos “arreglando” el Oeste de bandidos?…. Porque no es por nada, pero los “Bandidos”, en cuanto se despisten un pelín volverán al Pueblo y al Rancho….. y el “Famoso Pistolero” ya no estará allí

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