Excursión del Grupo Interdiocesano de Aragón y Osma-Soria

IMG-20190701-WA0001
El pasado sábado, 29 de junio, solemnidad conjunta de San Pedro y San Pablo apóstoles, sesenta cursillistas del grupo Interdiocesano de Aragón y Osma-Soria, con la guía y acompañamiento espiritual del Consiliario del MCC en Zaragoza, D. Esteban Sabater, compartimos un recorrido de oración y ultreya por diferentes ermitas y lugares santos de la diócesis de Barbastro-Monzón. Acogidos con todo el cariño posible por el grupito incipiente de ardientes cursillistas, que el Espíritu se está reuniendo para sí allí (el padre Jaime Clusa, David, Sonia, Francisco, Marisa, Carolina…) visitamos las ermitas de San Valero y Santa Maria, “Chalamera”.
 
Allí, el padre Rafaél, de Belver de Cinca, nos transmitió la riqueza espiritual del lugar, y vivimos un estupenda Ultreya, con el testimonio de Sonia Casas, de Fraga, y compartimos agradecidos al Señor la Eucaristía.
 
Vivimos signos de esperanza y alegría. Nos atreveríamos a señalar la presencia del seminarista zaragozano Galo Oria y el buen ánimo que demuestra el pequeño núcleo naciente del MCC en el entorno geográfico de Fraga. Realizamos, asimismo, en unidad con la Ultreya de la semana, la colecta, como signo de comunión, en favor de los proyectos para la expansión mundial del Movimiento (333,22€).
 
Pero aún quedaba el “plato fuerte”, y no lo decimos por la comida en Albalate de Cinca, que lo fue, sino por la visita final al Real Monasterio de Santa María de Sixena (ahora Sijena o Sigena indistintamente). Llegamos allí, recién comidos, un poco apresurados, asfixiados por la brutal canícula que nos acompañó todo el día, y justo al comienzo de la oficio religioso de las Hermanas. En silencio, nos sentamos en los bancos exteriores a su oratorio comunitario y comenzó algo que sinceramente nos sorprendió a todos. Un rezo largo pero pausado (hora y media); con estilo y personalidad propias; exquisito en los ritmos, en las formas; con perfecta musicalidad en la salmodia y en el oficio de lectura; oración y canto… silencio y melodía. Poco a poco nos sumergió a todos en el insondable océano del amor divino, que surcan cómo nadie las órdenes contemplativas. Las Hermanas nos fueron enseñado el profundo amor que anima sus vidas, para muchos incomprensibles en su soledad y sobriedad, pero que reflejan su compromiso y entrega total al Señor. Damos gracias a Dios por este transformador testimonio.
 
Y así, tras compartir después un alegre rato con las Hermanas, en el que no faltaron anécdotas bonitas (una de ellas nos contó que se había “criado” en las Ultreyas, ya que sus padres eran cursillistas y por allí “jugueteaba” ella…), y después de enseñarnos amablemente el Monasterio, regresamos a casa fortalecidos en la fe y agradecidos al Señor por lo vivido. Nada es sin su Gracia. Nuestros ojos han de ver grandes cosas en el Señor. Perseveremos en Él, para mayor Gloria de Dios.
 
De Colores!!!
Enrique Mur
MCC Zaragoza
 
IMG-20190701-WA0001